Muchos puntos de la geografía valenciana son sobradamente
conocidos tanto a nivel nacional como internacionalmente, sobre todo en la
costa: playas y calas que reciben millones de visitantes al día durante el
verano, lugares de veraneo y (teóricamente) relax. De hecho, las costas de
Castellón, Alicante y Valencia son de los destinos más codiciados sea cual se
la época: miles de turistas, domingueros, etc. nacionales y extranjeros vienen
en peregrinación a estos lugares, bien sea porque aquí hace mejor tiempo (cosa
que no siempre es así), ves el mar, en no sé qué serie ha salido el castillo de
nosedonde...
Lo mismo para muchos lugares de senderismo, la mayoría cercanos a la costa: la catedral de senderismo, penyal d’Ifach, Calderona, sierra de Irta... todos lugares muy recomendables sin duda, pero hay otros muchos que no son tan conocidos, con valores naturales prácticamente intactos, que parecen hechos para que los disfrutemos los amantes del campo y la naturaleza. A raíz de esto, y teniendo en cuenta lo que disfruto yo en el monte, me he decidido a publicar una entrada algo ambiciosa, con parte histórica, paisajística y como no, bichera, sobre uno de estos paraísos naturales. Las fotos son de un par de visitas en Septiembre; del otoño en la sierra intentaré publicar algo si me paso:

La sierra de Espadán, en Castellón, está a caballo entre la naturaleza salvaje y prístina y la masificación senderista, aunque se quedaría en un término medio al ser unos pocos los lugares más conocidos y transitados. Así, puedes tener el lujo de caminar prácticamente solo; excepto los fines de semana de otoño-invierno, que irás oyendo tiros por todas partes y tendrás que ir apartándote...
Antes de empezar con la botánica, bicheo, etc. algunas panorámicas y paisajes de la Sierra.
Por la zona abundan todo tipo de despredimientos y "ríos" de piedra.
Sentir el viento atravesando estos collados y vallecillos, todo un lujo durante las caminatas.
Su composición vegetal, aunque mediterránea, resulta cuanto
menos curiosa: sus enormes alcornocales, que además cuentan con ejemplares
grandes y añejos, son de hecho los más grandes de la Comunidad, donde hay otros
en la provincia de Valencia. Se trata de una especie que prospera en suelos
silíceos como los que se dan en esta zona y gran parte de Castellón, resistente
al fuego (gracias al corcho), heladas... y de gran interés económico por su
corcho, material que actualmente sigue extrayéndose de estas sierras. Un bonito
lugar donde además podremos ver ejemplares de gran talla es la Masía de la
Mosquera, rodeada de nobles ejemplares de este árbol.
Todavía hoy se aprovecha el corcho por esta zona.
Los imponentes ejemplares del bosque de "La Mosquera".
Destaca también la
presencia de especies como el avellano (Corylus avellana), sauce (Salix
atrocinerea), cornicabra (Pistacea terebinthus) y, destacando entre todos
ellos, el castaño (Castanea sativa). De este último hay muy pocos ejemplares
por estas tierras, estando la mayoría en Espadán, donde prosperan algunos
ejemplares de gran talla en sus barrancos y laderas más frescas y umbrías. Toda
una joya botánica.
Pino rodeno (Pinus pinaster). Junto al alcornoque, la especie botánica más abundante.
Cornicabra (Pistacea terebinthus).
Almez (Celtis australis), muy común en estas sierras, tanto natural como plantado. Su madera se usa para elaborar bastones y herramientas artesanales.
Castaños (Castanea sativa), una de las pocas poblaciones de la Comunidad Valenciana.
Habrá que volver en otoño...
Choperas y saucedas son comunes en arroyos y zonas húmedas.
A toda esta diversidad arbórea habría que añadirle, por
supuesto, la arbustiva, con brezo, jara, torvisco, madreselva, lavanda, genista,
piorno... y, por otra parte, la gran cantidad de helechos que tapizan barrancos
y zonas húmedas. Algunas zonas son realmente espectaculares a este respecto,
por no hablar de los líquenes...
Varios helechos: Polypodium cambricum.
Torvisco o "matapoll" (Daphne gnidium) elegante y venenosa planta.
Históricamente, el aprovechamiento de todos estos recursos
se remonta muy atrás en el tiempo; no en vano estas tierras han sido pobladas
por romanos, árabes... desde mucho tiempo atrás se lleva aprovechando el corcho
en estas sierras, así como otros productos como la miel, el aceite, las cerezas
(estos últimos fruto del cultivo)... siempre de forma sostenible. Destacan
también elementos arquitectónicos como pozos de nieve, masías, puentes,
castillos, molinos, carboneras...
Cartel interpretativo de usos tradicionales en la Masía de la Mosquera.
Campos de olivos y cerezos cercanos a Almedíjar, coqueta localidad de nombre arábigo (Al-majasir; el caserío).
Indicación hacia los alcornoques.
En estas sierras de tantísimo valor natural y etnográfico puede observarse, por tanto, una gran variedad de fauna, destacando las pequeñas (y no tan pequeñas) aves forestales: carboneros, herrerillos, mitos, carboneros, agateadores, trepadores, currucas y también arrendajos y picos picapinos nos acompañarán con sus cantos, aleteos y demás, siendo más difícil, aunque no imposible, encontrárnoslos. El roquero solitario toma el sol sobre un imponente bloque silíceo mientras nos mira con desdén desde las alturas. Por el cielo, aunque escasas, quizá veamos alguna rapaz: yo he visto calzadas y culebreras, pero seguramente pueda aumentar el repertorio. Reptiles como la omnipresente lagartija colilarga (Psammodorus algirus), el lagarto ocelado (Lacerta lepida) o el bonito juvenil de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) que veréis abajo son fáciles de ver si nos fijamos, junto a libélulas, mariposas, avispones...
Avispón europeo (Vespa crabro).
Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).
Las omnipresentes lagartijas colilargas (Psammodorus algirus).
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla), hembra.
Agateadores euroasiáticos (Certhia brachydactyla).
Papamoscas gris (Muscipapa striata).
Águila calzada (Aquila pennata), fase oscura.
Culebrera europea (Circaetus gallicus).
Roquero solitario (Monticola solitarius).
Por mi parte voy a seguir paseando siempre que pueda por
esta bonita sierra, así que más pronto que tarde aparecerá por aquí una bonita
ruta otoñal que, pese a no saber exactamente cuándo (prefiero esperar a poder
escaparme entre semana, para evitar a los cazadores), ya estoy planeando. Próximamente
habrá entrada con motivo del puente que se avecina, eso sin lugar a duda.
En fin, un saludo y...
¡Nos vemos en las tierras silvestres!
